¿Eres un inútil?

¿Qué si eres un inútil? Trata de responder con sinceridad, porque aclaremos que esa pregunta nos la hacen las personas que nos rodean y lo hacen de dos maneras: abiertamente o con un gesto, una mirada, ese lenguaje corporal que te deja saber que esa pregunta les corre por la mente, pero por alguna razón no te la preguntan abiertamente. De la misma manera que se une la pregunta: ¿O acaso eres inútil, porque yo lo que veo es vagancia y no que seas inútil?.
Por otro lado, claro está, viene la persona más insegura: tú, y te haces la dichosa preguntita agrandada. Entonces te encuentras todo el día con el mismo sonsonete dándole al oído y te retumba dentro de la piel sin hallar por donde salir: ¿eres un inútil, porque no pareces un inútil? Porque no puedes hacer lo que antes hacías, de hecho, no tienes la misma agilidad mental de antes y estás constantemente preguntándote si en efecto hiciste o no una tarea, si tienes o no las llaves, qué fue o que te dijo el extraño que tienes delante, quién era aquella persona que te saludó y te preguntó por la familia, pasaste o no pasaste ya por esa carretera… y parece que ESA era la salida.
Te rindes a lo que eres, pero el proceso de APRENDER QUIEN ERES, usando el término “fibromiálgico” o “soy de las/las fibrotásticas”, es muy difícil; porque parte del proceso es no permitir que eso te defina del todo. Sí, la padeces con todo lo que acarrea y la ristra de efectos secundarios y síntomas siguiéndote a todo lugar: pero no te puedes permitir que eso te defina.
En mi caso, soy una mujer casi-genio, hermosa por fuera (según me cuentan y por lo que veo en el espejo, muy a pesar de las ojeras y el cansancio que se puede ver en la cara), HERMOSA, (lo digo con orgullo), por dentro y por fuera, elegí ser madre y ama de casa (¡Ama de casa, jajajajajaja! ¡Si cuando llega alguien de momento que me conoce y es de mi íntimo círculo, sabe que va a terminar ayudándome en algo que no había podido hacer, pero que Dios en su infinita misericordia le tocó para que se diera la vuelta por casa!), repito, AMA DE CASA ( Sí, y también tengo personas que llegan y ven lo que hay y no se hallan [“jallan” dice mi abuelo], porque, ¡qué escándalo, y todas esas cosas ahí!). Y un gran gigante etcétera, póngale usted la expresión que le parezca mejor; porque yo, la casi-genio certificada, sé y conozco esas miradas y preguntas, y con el tiempo, se ha puesto duro el pellejo, pero sin perder la capacidad de empatía. ¡Otra: soy excelente para escuchar (no vale la pena mentar los detalles que olvido de momento si estoy en la fibroniebla, porque a la hora de la verdad, recuerdo y tomo en consideración lo importante), y de mi habilidad de escuchar pueden dar fe muchos.
A ver, ¿qué más? Soy una fajona y me gusta trabajar. Sí, ese día que tengo la energía en 100%, hago maravillas que no te imaginas y con el llamado ‘multitasking’; y mientras esté el cuerpo caliente y tenga mis medicamentos para el dolor (sí, leyó bien: MEDICAMENTOS PARA EL DOLOR, son parte de mi rutina, no de mi elección), trato lo mejor que pueda a meter en un día lo que tomaría tres o cuatro. Claro está, como sabemos los pacientes de fibro; termino pagándola con varios días de cama, desde donde leo (aunque sea la misma página siete u ocho veces, hasta que pueda coger el hilo y zambullirme en mi propia aventura), tejo (poco a poco, pero lo hago; porque la situación de las manos está constantemente retando mi límite), doy instrucciones a mi prole sobre lo que hay que hacer… y a veces, como sea, termino de pie haciendo las cosas porque me desespera estar en la cama.

Otra: DOMINIO PROPIO. Sí, aunque parezca broma, solo yo conozco cuántas cosas me he guardado, porque mi Creador, mi Amado Señor sigue haciendo su obra en mí junto al Espíritu Santo, para que sea dominado por mi carácter y no que el carácter me domine a mí. Aunque pueden notar que no fue de las primeras cosas que mencioné, porque me conozco y sé que tengo historia. Dentro de todo esto, hay muchos sombreros que te coloca la sociedad por diferentes roles a llenar, de la misma manera que hay muchas habilidades, talentos y áreas de oportunidad para mejorar (sí, en el nuevo lenguaje; son mis debilidades una oportunidad para crecer y mejorar para mi beneficio y eventualmente el de los que me rodean), porque señores, cuando se conoce el lenguaje corporal de las personas que te rodean, sí…¡tan, tan, tan, tan! La familia, la que por lo bajo comenta, “¿pero de verdad es inútil? Lo que tiene que hacer es pararse y (¡adivinaron!) poner de su parte.” “Yo no la veo inútil, hace varios días estaba en la playa y allí no le dolía nada.” “Es una inútil y se está haciendo..” Y muchos otros más, ya usted sabe por donde voy, porque si hasta aquí ha leído, se identifica con varios detalles: y esto último es la prueba máxima para el dominio propio, porque para trabajar con eso se necesita.

He aprendido a convertir éstas ocasiones en motivos de enseñanza, de aprendizaje; porque los comentarios a veces sabemos que son hechos con toda alevosía y otros son por pura inmadurez e ignorancia, falta de conocimiento del tema; y entonces yo me convierto en un libro abierto que pueden leer para aprender. No todas las personas reaccionan igual, hay algunas que absorben, aprenden y por ende llega la empatía; y están las otras que juzgan cada palabra o gesto que sale de tu boca para planificar como batallar de vuelta. Y uno aprende; reconoces tus áreas de oportunidad, y créeme que vas a tener chance de practicar una y otra vez; y el pellejo se pone duro sin perder la empatía: ES LA FAMILIA, imagínate, la familia que está a tu lado… eso siempre suele ser lo más difícil.

También está el lado de que eres inútil , para quien te rodea porque ya te han dicho que x ó y ejercicio, la batida de tal fruta, la hoja del llamado árbol en té, y pararte con la cabeza pegada al piso por media hora: TODO ESO TE SANA, pero como eres inútil, tú no buscas la información, no haces el ejercicio, no te quieres hacer la batida, tampoco sabes ni quieres aprender como se hace el té (ni imaginar como sabe el matojo), y no aguantas ni un minuto con la cabeza pegada a la pared mientras intentas acomodar las piernas (con neuropatía que va más para atrás y sin balance); no es que no me quitaré, es que toma tiempo ese tipo de habilidad. Y créame que si yo veo una mejoría, de cabeza es que voy (amigos y familia verdadera me encontrará “haciendo ésta locura, mientras en la casa están de recreo y yo no he terminado mis quince minutos”), pero como es “de los de cora’ ” sabe lo que tiene que hacer: esperar en silencio a menos que ella establezca conversación, [recuerden la inútil se está ejercitando], y simple y llanamente: estar disponible en todo el sentido de la palabra. Los amigos…yo no me espero de ellos lo que yo daría, esa no es la ecuación correcta. En esos amigos hay quienes están comenzando y aun se le zafa mentalmente un comentario que termina siendo inútil y así uno mentalmente (con todo y la fibroniebla), puede compartimentarlo y seguir enseñando sin que se dañe el proceso de la amistad verdadera, porque ¡caramba, yo misma pierdo los estribos y me llamo inútil al no ver el mismo proceso que llevan otros! Entonces, ¿porque etiquetar rápidamente en un alma que se presentó bajo lo más sagrado; la amistad verdadera que no se quita? ¡Tú mismo has caído en ese error varias veces! La palabra mágica aquí es: EMPATÍA.

Inútil versus Empatía. De eso se trata todo esto: no puedes llamarte inútil tú mismo y luego resentirlo cuando alguien mira tu actitud y la repite. Regálate la oportunidad de la empatía hacia ti mismo y hacia los demás; entonces no será tan fácil caer en el círculo parecido al de violencia doméstica. Regálate empatía y regálala a los demás. Quizás verás un cambio y quizás no lo veas tú personalmente; pero tu enseñanza ayudó a que cuando ese amigo, conocido o familiar le toque lidiar con algo igual o parecido a tu situación, salga la empatía a mostrarse gracias a que en un momento tú diste la oportunidad.

¿Qué si eres un inútil? Por más que parezca que te ahogas con cosas simples: no lo eres.

Eres un hermoso trabajo en proceso y se vale cuestionarse; pero hay que seguir y vencer para poder continuar de forma saludable y reírte hasta de los desaciertos para que luego cuando llegue algo aun más fuerte; la empatía la puedas mostrar hacia tí y los demás y reconocer que no eres inútil. Eres un ser humano llevando su vida, cargando lo que le toca a su propio estilo y a su paso.

M. O’N

 

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